Inteligencia artificial (IA) en la empresa de hoy

Inteligencia artificial (IA) en la empresa de hoy
Este artículo es un extracto de la revista “Cuadernos del futuro”, publicada por Futturnauta, que puedes leer completa al final de la página.

¿Qué están haciendo las compañías con la IA, hoy en día?

Si le preguntas a los directivos de las empresas, el 75% están convencidos de que la IA no solo cambiará su modelo de negocio, sino que les permitirá evolucionar hacia nuevos negocios. Estos directivos parten de una verdad absoluta: la IA les permitirá obtener o mantener ventajas competitivas en sus mercados.

Pero igual que los deseos y aspiraciones son altas, la realidad de la IA en las empresas no lo es, ya que solo 1 de cada 20 empresas han incorporado de forma seria y amplia la IA en sus procesos. Menos del 40% de las empresas tienen una estrategia IA, de las cuales la mayoría son grandes compañías.

Y lo que alarma es precisamente ese gran agujero que hay entre las empresas que ya han iniciado sus acciones de implantación de estas novedosas tecnologías y, con ello, ganan terreno y distancia, con respecto a las que están mucho más rezagadas e incluso paradas.

El motivo es simple: los que ya empezaron tiempo atrás han entendido qué implica esta evolución y que ésta no será útil si la aportación de datos no es correcta en tiempo, calidad y consistencia, ya que la IA no nace enseñada, sino que aprende a medida que le llegan los datos. Y para esto has de invertir en talento especializado.

Muchos de los ejecutivos de grandes empresas creen que a medio plazo (5 años más o menos) IA aportará la gestión y ejecución de las tareas más tediosas, aburridas y de precisión que hoy ejecutan los empleados humanos.

Con la IA se responde al reto empresarial de partir de la descripción de un problema teniendo en cuenta toda la información contextual, para luego compararla con la descripción del problema en sí, dándole a la persona una recomendación inmediata.

Altas expectativas

Las expectativas para la IA son muy altas en cualquiera de las industrias existentes. Aunque la mayoría de los comités ejecutivos aún no han visto cambios sustanciales en sus empresas o negocios, como hemos dicho, esperan hacerlo en los próximos cinco años.

Sólo el 14% de las empresas actuales cree que la IA está teniendo un gran efecto (mucho o en gran medida) en las ofertas de su organización. Sin embargo, el 63% espera ver estos efectos en cinco años. Dentro de la industria de la tecnología, los medios de comunicación y las telecomunicaciones, el 72% de las organizaciones esperan grandes impactos. Incluso en el Sector Público —la industria a nivel global con menores expectativas sobre la IA y el efecto en su sector— existe un 41% de estamentos que espera significativos efectos de la IA en el mismo plazo de tiempo.

Al profundizar más, vemos que las organizaciones esperan que esas maravillosas repercusiones que tendrán sus negocios en 5 años sean sobre los procesos de negocio actuales y, para ser más exactos, en los procesos relacionados con la tecnología de información, las operaciones, la fabricación, la gestión de la cadena de suministro y las actividades orientadas al cliente.

La inclusión de la IA en las empresas hará que nuevos competidores lleguen al mercado actual de las organizaciones, dificultando el negocio, beneficios y rentabilidades. Y si vemos la otra cara de la moneda, muchos ejecutivos esperan que la IA les permita competir en mercados que a fecha de hoy les están vetados por razones varias, aumentando su negocio, beneficios y rentabilidades (justo lo contrario a los anteriores). Es decir, la IA dará un cambio en el tejido empresarial y en los modelos de negocio.

Pero tienes que ser consciente de que, si bien esto es de extrema importancia para las empresas, es mucho más importante que sean conscientes de que lo que tanto sus proveedores como (aún más importante todavía) sus clientes esperan. No incluir este tipo de inteligencia no sólo tiene riesgos económicos sino también emocionales y de percepción. Es la base de cualquier proceso de ventas y/o marketing.

Adoptando IA

Aunque parezca mentira, un gran porcentaje de organizaciones cuestionan la inversión a realizar en IA, o, mejor dicho, entienden la necesidad de dicha inversión, pero el volumen que puede significar les hace retardar la toma de decisiones al no tener un ROI claro o tradicional. Pero el verdadero motivo por el que se duda en invertir es la falta de entendimiento de la IA y sus beneficios.

Por eso, aquellas organizaciones que han sido capaces de investigar y analizar y, sobre todo, entender cómo aplicarla a sus modelos de negocio y procesos, son las que han tomado ventaja, volviéndose pioneros de la integración de la IA en sus organizaciones.

Obstáculos

El principal obstáculo para adoptar la IA en una organización es encontrar el modelo de negocio oportuno que justifique el desarrollo tecnológico necesario.

Pero superada esta barrera, las organizaciones se encuentran con otra barrera que tampoco es fácil de superar. Me refiero al desarrollo educativo o adquisición del talento especializado, requerido para el desarrollo.

Como obstáculo añadido podemos hablar de todos los temas relacionados con la seguridad, ya que a fecha de hoy no está nada claro cómo puede afectar (positiva o negativamente).

Tampoco se escapa el impacto que tendrá la IA en el puesto de trabajo, ya que la integración de las capacidades de humanos y máquinas es una amenaza inminente. Mejor dicho, es percibida como una amenaza, ya que se asume la extinción de puestos de trabajo o al menos el cambio de condiciones laborales.

Algo que, personalmente, creo que también ha de entenderse como obstáculo es la integración entre IA y el hombre. No todos los procesos podrán ser ejecutados por IA, ni todos por personas, íntegramente. Lo lógico es que sea una mezcla de ambas inteligencias lo que sea capaz de llevar a buen puerto el proceso a ejecutar. Y eso significa que debe haber una sinergia y capacidad de integración y comprensión entre ambas partes.

No podemos olvidar la barrera que significa la “autoformación”. La IA, como buena inteligencia que es, tiene que ser enseñada para que sea eficiente al igual que hacemos con los niños y para ello es necesario que los datos de que las organizaciones dispongan sean unos datos no solo fiables y estables, sino estructurados y gestionados de forma eficiente para que la IA pueda sacarles todo el partido posible y aprenda de ellos, permitiendo convertirse en valor añadido de verdad.

¿Comprar o desarrollar?

Sea cual sea la opción elegida, en ambos casos tendrás que disponer de conocimiento y talento tanto en tecnología IA como en gestión de datos y ser capaz de entenderte con los expertos del negocio, ya que, desarrollen ellos o usen a terceros, lo más importante es que ambas partes tengan los mismos niveles de conocimiento y así no crear barreras de entendimiento y comunicación que impidan el éxito de la herramienta.

No olvides que ya empiezan a existir muchos algoritmos y herramientas de IA que son de dominio público, como es el caso de Google TensorFlow, uno de los más conocidos y usados en este momento.

De alguna forma la IA se está convirtiendo en una commodity que se usa como una herramienta más dentro del mundo empresarial. Por lo que el crecimiento de empresas dedicadas a la gestión de procesos de negocio usando IA está en plena expansión, como ocurrió con otras tecnologías como cloud, movilidad, IoT… pero eso no implica que algunas compañías comercializadoras de productos y/o servicios deban usar su propio desarrollo IA.

IA no es sólo tecnología

La IA, además de requerir el dominio de ella misma y los datos que se le deben enseñar, implica un cambio de gestión y desafíos dentro de las organizaciones empresariales.

Por un lado, está el propio factor humano: al ver que el puesto de trabajo y las capacidades propias de la empresa evolucionan gracias a la IA, los profesionales (no importa rango) empiezan a encontrar formas de mejorarse a sí mismos respecto al valor que pueden aportar a la empresa, y eso les lleva, entre otras cosas, a potenciar las habilidades antes mencionadas.

Por lo tanto, la IA implica a los profesionales y directivos a aprender más sobre ella para conseguir maximizar su uso, mejorar la organización de su empresa y buscar nuevas oportunidades de negocio, bien porque la IA se lo permite, o bien como un mecanismo de reacción para estar al mismo nivel que sus competidores, ofreciendo un mayor valor añadido con otras estrategias en el mercado.

IA y la creación de valor

El uso de la IA, con el correcto uso de datos internos y externos, está dando valor añadido a las empresas en los procesos de frontoffice y de backoffice, pero ocurrirá lo mismo que con el resto de las tecnologías que se han introducido en las empresas a lo largo de la historia empresarial: mientras se introducen dichas tecnologías, se disfrutará de una serie de valores apreciados por los clientes y/o accionistas que darán su ROI en forma de más ventas, márgenes o posicionamiento de mercado. Sin embargo, llegará el momento en que todas las corporaciones e incluso pequeñas empresas incorporen IA en sus procesos y, lo que fue una ventaja convertida en valor añadido, se convierta en un estándar o en una necesidad.

¿Y los próximos 20 años?

Se pasará por procesos de reaprendizaje, tanto de la IA como del humano. También se pasará por la inevitable realidad de que puestos actuales se quedarán anticuados y desaparecerán del mercado laboral porque la tecnología (en este caso la IA) los hará obsoletos: veremos el surgimiento de nuevas necesidades, perfiles profesionales, tipos de empresas e incluso mercados, abriendo un nuevo abanico de posibilidades.

Implantar una cultura de eterno aprendizaje, de nanoespecializaciones, de ultraformaciones, de mejora continua en Inteligencia Emocional, Creatividad, Innovación y Visión, etc, será necesario en el mercado laboral, ya que el concepto de empleo como hoy se entiende no existirá dentro de 20 años. Antonio Ramírez, Futturnauta

Y lo mismo ocurrirá en las empresas. La forma de gestión, las estrategias empresariales, las culturas corporativas serán distintas a las actuales. Los directivos de éstas han de ser capaces de entenderlo y cambiar en dicha dirección si quieren seguir en el mercado dentro de 20 años.

Pero no debemos pensar que estamos solos. La propia IA podría ser utilizada en beneficio de la sociedad y las empresas para ayudar a entender los cambios y evoluciones que ellas mismas y sus empleados deben realizar, permitiendo de esta manera adelantarse a los cambios y predecir comportamientos, haciendo desaparecer o minimizando la incertidumbre en la continua transformación que la IA ha traído a la empresa.

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