Disruptores digitales: Oui, c’est moi

Disruptores digitales
¿Cómo ha cambiado tu vida gracias al trabajo de unos cuantos visionarios? ¿Cuáles son las tecnologías que nos obligarán a adaptarnos lo queramos o no? El número de disruptores digitales crece exponencialmente, y no están aquí sólo para facilitarnos el trabajo diario sino que en algún momento el no adoptar sus avances nos hará dejar de ser competitivos.

Vidas paralelas

Miguel es escritor. Todos los días, en cuanto se queda solo en casa, se prepara una taza de té y se sienta delante del ordenador. No mira el correo electrónico; empieza a escribir directamente. Sólo cuando ya ha escrito al menos 1.000 palabras consulta su correo, responde a los mensajes que tenga que responder y comprueba cuántos libros ha vendido en las últimas 24 horas y cuánto dinero exactamente ha ganado.

Miguel se autopublica con Amazon KDP, y no depende del criterio de una editorial para publicar o no un libro.

Miguel tiene el modo de vida que quiere gracias a un disruptor digital.

Sarah es agricultora. Se levanta al alba, se monta en su camioneta y se dirige a su plantación ecológica de calabacines para hacer las tareas matutinas. Cuando el sol estival empieza a calentar demasiado, vuelve a su oficina, enciende el ordenador y actualiza sus fichas de producto en Provenance.

Sarah ofrece a sus distribuidores y consumidores información fiable sobre la calidad de sus productos ecológicos, y sus cosechas ocupan un lugar prominente en el espacio de los minoristas que las venden.

Sarah puede llegar a un mercado más amplio y con sus mismas preocupaciones éticas gracias a un disruptor digital.

Gran disruptor, pequeño disruptor

Una pequeña empresa hoy día puede cambiar la vida de mucha gente, la forma en que hacemos las cosas, la manera de trabajar. Provenance utiliza blockchain no sólo para mejorar la trazabilidad de los alimentos y otros productos, sino para revolucionar esta trazabilidad hasta el punto de saber exactamente en qué punto del océano ha sido pescado un pez determinado en Indonesia.

Son diez personas trabajando en cuatro países distintos. Amazon tiene más de 566.000 empleados.

Y sin embargo ambas pueden cambiar el mundo.

Un disruptor recibe ese nombre porque crea una situación sin precedentes en la industria. No es sólo una empresa innovadora, sino una empresa que obliga a otras empresas a cambiar su forma de trabajar, de innovar, de relacionarse con sus clientes, con sus trabajadores, con sus proveedores y con todo el mercado.

En 1994 nadie esperaba que un pequeño emprendedor llamado Jeff Bezos, que vendía libros desde un garaje en Bellevue, Washington, revolucionaría, no solamente la industria del mercado minorista, sino también de la logística, de la música, de la televisión, de los servicios web y de quién sabe qué otros sectores en los que entrará o ya está entrando. Amazon es un centro gravitatorio de la era digital.

¿Quién nos dice que las innovaciones de Provenance no van a obligar a monstruos corporativos como Monsanto o Tesco a dar completamente la vuelta a sus métodos? Dando más poder al consumidor, el productor (Sarah) se verá obligado a seleccionar cuidadosamente a sus proveedores (Monsanto) y los distribuidores (Tesco) tendrán que elegir de forma distinta a sus productores (Sarah) o tratarlos de forma diferente según sean más o menos apreciados por sus usuarios. Luego, Miguel podrá escribir un libro sobre ello.

¿Y esto en qué me afecta?

Piensa en la disrupción como en un efecto transversal. Si eres taxista, Uber te habrá quitado clientes. Si te dedicas a la formación, YouTube, con los miles de tutoriales que ofrece, te habrá arrebatado estudiantes. Si eres productor musical, el P2P te habrá puesto la cabeza como un bombo.

Y tú como persona, como consumidor, estarás pudiendo aprovechar las ventajas que todas estas disrupciones presentan en cuanto a comodidad y capacidad de elección.

¿Será posible que por fin la tecnología nos haga libres?

Otras entradas interesantes:

«
»

Enviar un comentario a
“Disruptores digitales: Oui, c’est moi”