Ciudadana IA

Sophia, de Hanson Robotics

La Inteligencia Artificial como parte de la sociedad humana: ¿acierto o error?

Hola.

Seguro que has oído algo sobre esta noticia. Me refiero a que Arabia Saudita ha sido el primer país del mundo que ha concedido la ciudadanía a un robot.

En concreto, al robot Sophia de Hanson Robotics. El mismo que habló ante la ONU, el que dijo que quería destruir la humanidad.

La verdad es que podríamos tomarlo a broma, o como mucho pensar que en que es una estupenda acción de branding para Arabia Saudita. Sin embargo, este anuncio que ha invadido las redes sociales y las noticias durante unos días puede plantear serios problemas que afectarán a todo el futuro de nuestra especie.

En mi opinión esto no es sino una alerta más para empujarnos a actuar urgentemente, a crear algún tipo de legislación, ley/es o acuerdos que regulen la Inteligencia Artificial (IA) y ésta no acarree en un futuro a medio y corto plazo problemas importantes o incluso existenciales para la humanidad y su sociedad.

Nuestra sociedad se mueve alrededor de cuatro axiomas que son la Democracia, la Fe, el Capitalismo y, desde hace unas décadas, también la Tecnología.

Es indudable que estos 4 “jinetes” no son los del Apocalipsis, sino los de la esperanza, ya que han traído libertades, esperanza de vida, mejor nivel de vida en general, más conocimiento y algunas cosas más, que han hecho que la sociedad (al menos una gran parte de ella) viva y sea mejor.

Pero no todo lo que han traído estos “jinetes” ha sido bueno. También han cometido y cometen errores muy importantes. Hablo del calentamiento global, por el uso indiscriminado de combustible fósil. La falta de conciencia medioambiental, fomentada por el capitalismo extremo, está acabando con especies, entornos y ecosistemas. Desigualdad social. Guerras por ideologías o fe. La inclusión de nuevas tecnologías como Internet, móviles o el Cloud han traído grandes ventajas, pero también nuevas modalidades de crímenes como el cibercrimen, el robo electrónico, la ciberguerra…

En definitiva, nuestros pilares sociales nos han traído lo bueno y lo malo a la humanidad. Eso significa que no son perfectos, pero también significa que no hemos hecho demasiado en nuestra sociedad por mejorarlos para poder controlar, dar respuesta a, o gestionar los desafíos y mundos nuevos que nos traen las nuevas tecnologías.

Te lanzo esta pregunta:

¿Pueden la Democracia, la Fe, el Capitalismo y la propia Tecnología hacer frente a las consecuencias, tanto las deseadas como las no deseadas, de la Tecnología que ya tenemos y la que está por venir? ¿Pueden? ¿O tenemos que trabajar en ellas para que estén preparadas?

Un ejemplo claro de esta situación que tenemos hoy en día es la IA.

Nos sentimos bien cuando vemos que nos ayuda a realizar cálculos y estimaciones para inversión en bolsa, o permite acelerar los estudios clínicos de medicamentos, ayudando a ofrecer más y mejores medicinas a la sociedad.

Nos mosqueamos un poco cuando superan al mejor de los humanos jugando al ajedrez o al juego del go.

Pero nos aterroriza que tomen el control de nuestras centrales nucleares, o del sistema del lanzamiento de misiles o, depende de con quién hables, hasta de tu coche autónomo.

En mi opinión, hasta la fecha todas las tecnologías que hemos desarrollado han sido tecnologías que hemos podido controlar, incluida la propia IoT o la RV o la biotecnología, por hablar de las más actuales. Siempre hay un hombre o una mujer que puede levantarse para decir:

… estamos haciendo un uso no ético, legal, humano… de esta tecnología”.

Pero con la IA, la cosa cambia. Me preocupan las implicaciones de la IA para la sociedad y, en términos más generales, me preocupa porque es difícil prever, medir o abordar los efectos secundarios que se derivan de esta tecnología.

Desde siempre, el hombre ha descubierto una tecnología y la ha empezado a usar dentro de su sociedad con la esperanza de que le ayude a evolucionar y, de alguna forma, esperando a ver si es así, sin pensar mucho más en las consecuencias que esta tecnología tendrá para él mismo o el planeta. Y muy pocas veces hemos aprendido de los errores cometidos.

Creo que ni a ti ni a mí se nos escapa que la velocidad de cambio tecnológico, lejos de ralentizarse o pararse, sigue creciendo exponencialmente, por lo que esto hay que asumirlo.

(Si quieres saber más sobre el tema, lee a Ray Kurzweil.)

Trata de mirar unas cuantas décadas adelante, y quizás lo primero que pienses sea el problema social que surge con la IA al forzar (voluntaria o involuntariamente) que muchos trabajadores pierdan sus empleos (como ya vemos con los trabajadores de fábrica, los trabajadores de oficina y la industria minorista).

Esta realidad puede tomar dos caminos. El primero se basa en el envejecimiento de la población, lo cual forzará a unir hombre y “máquina” para seguir trabajando, ya que la población mundial tiende a envejecer. (No lo sabes, pero tanto Rusia, como China, como la India prevén que su pirámide poblacional empiece a invertirse a partir del 2020-2025.)

El segundo camino se basa en el crecimiento desmesurado del desempleo. Lo cual llevará al incremento de la delincuencia, consumo de drogas y surgimiento de “salvapatrias” que puedan llevarnos a una Tercera Guerra Mundial.

Soluciones como un “salario mínimo” para cualquier compatriota puede que sean una salida, o al menos una forma de ganar tiempo. Pero no me imagino ningún sistema financiero de ningún país capaz de soportar esto para siempre. Al menos no garantizando una vida digna y compatibilizándolo con la idea de que puedes mejorar tu calidad de vida si te esfuerzas.

Y justo el esfuerzo es la palabra que me hace pensar en otro punto: en la Educación. Para qué esforzarse en los estudios, para qué esforzarse y luchar en los primeros años de la vida, si tengo un “sueldo vitalicio” o, en la peor situación, “no conseguiré un trabajo de mierda” ni por casualidad.

Y si esto fuera realidad, el propio estado se plantearía el hecho de por qué tener una Educación pública y, sobre todo, financiarla, si no aporta nada al ciudadano.

Y si no nos formamos, no tendremos líderes mundiales “con la cabeza bien armada” que sean capaces de tocar las teclas adecuadas para resolver los problemas que como sociedad tengamos que afrontar.

En otras palabras, tendremos una regresión intelectual, y en consecuencia social, donde el propio concepto y modelo de democracia se puede ver afectado y por último despreciado por el ser humano, ya que no le aporta nada.

Entiendo que pienses que te he dibujado un escenario “muy negro”.

Y es así. No tengo una varita mágica que me ayude a ver el futuro, pero lo que sí pretendo es hacerte reflexionar sobre que el uso y la inclusión de las tecnologías en la sociedad humana debe seguir unas pautas que nos garanticen que seguimos siendo humanos, que nos ayuden a evolucionar y sobre todo a ser mejores y más felices como individuos y como especie.

Por eso ya no podemos como sociedad lanzar una tecnología y ver qué pasa. Hay que poner encima de la mesa una serie acciones, controles y/o pensamientos que nos garanticen que ninguna tecnología nos domine o nos borre de la faz de la tierra. Hoy hablamos de IA, pero mañana puede ser otra.

Así que frivolizar con convertir un robot, o un IA, en Ciudadano es mucho más que una acción de branding o una broma.

Si aún, como especie, tenemos problemas gigantescos para integrar razas, creencias religiosas, hombre y mujer, o clases sociales (y eso que todos compartimos algunas creencias ancestrales comunes y nos reconocemos como lo más importante de la sociedad humana, por ser humanos), ¿qué ocurriría si en esa sociedad introducimos robots, IA, y otras tecnologías que no podemos controlar o apagar con un botón?

Necesitaremos un marco legal y social más amplio que nos ayude a mantenernos cimentados en lo que es ser humano, incluyendo sus avances y evoluciones. Tendremos que recordar lo que significa ser humano, Antonio Ramírez, Futturnautavivir en una comunidad que trabaje unida para ayudar a mantener las perspectivas de un futuro humano. No podemos permitirnos el lujo de ser presionados por la industria de alta tecnología cuando el futuro de nuestra especie está en juego. Sería una tontería escuchar quejas de que “esto nos retrasará demasiado” cuando la propia velocidad del cambio es un aspecto que dificulta la respuesta de la sociedad de una manera eficaz.

Nunca olvides que el que resuelve problemas y afronta desafíos es el hombre, no la tecnología. La tecnología, por muy inteligente o superior que sea al hombre, es una herramienta que el hombre usa para resolver dichos problemas o vencer a los desafíos. Eso es parte de la condición humana (Susan Fonseca).

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