La responsabilidad medioambiental de la empresa

Máquinas medioambientalmente responsables

En Konica Minolta, trabajamos sin descanso para proteger nuestro medioambiente. Puede parecer una afirmación exagerada, pero no, no lo es.

En 1973, Ernst Schumacher publicó "Lo pequeño es hermoso". Este pequeño libro sobre economía ("Economía como si la gente importara", según reza su subtítulo) abrió los ojos a toda una generación de consumidores y empresarios que empezaron a darse cuenta de que los recursos planetarios no podrían aguantar el ritmo de consumo y destrucción que se estaba empezando a generar en las sociedades occidentales.

El ensayo abre con una idea que, no por evidente, lamentablemente deja de estar ausente de muchos planes de negocio: tratamos y consumimos los recursos naturales como si fueran ingresos, no como si fueran capital. Y todos sabemos lo que ocurre cuando te comes el capital de una compañía: la empresa (en este caso el planeta) desaparece.

La economía de la época, que se dio de bruces con la crisis del petróleo, no era sostenible. Ya una década antes, Rachel Carson y su "Primavera silenciosa" habían dado el aviso sobre el uso indiscriminado de pesticidas.

Afortunadamente las palabras de Schumacher no cayeron en saco roto. La Responsabilidad Social Corporativa empezó a generalizarse y, dentro de ella, el respeto por el medioambiente se convirtió en una preocupación de las empresas y en una exigencia de los consumidores.

¿Por qué debe una empresa preocuparse por el medioambiente?

Una compañía es una persona jurídica y, como todo individuo, debe preocuparse por mantener limpio el entorno que le rodea.

Pero además es un agente social: sus acciones van mucho más allá del alcance que puede tener una persona física.

Los consumidores, con conocimiento o no, dan su apoyo a una empresa cada vez que compran sus productos o servicios. Por eso es tan importante la transparencia no sólo por parte de la compañía a la hora de revelar sus proveedores, métodos, procesos e inversiones, sino también en los etiquetados de los productos. De poco me vale saber que la cuarta peor empresa para el planeta es una gran compañía de agricultura y alimentación si sus productos están incorporados en los de otras marcas sin mi conocimiento. Es decir, que el impacto medioambiental de una empresa se traslada al impacto del individuo. Se trata de una gran responsabilidad.

Una organización, sobre todo si es una gran corporación, es también un modelo y un ejemplo para la sociedad en la que se desenvuelve. Cuantas más empresas sigan patrones medioambientalmente sostenibles y más sea esto un hecho conocido por la ciudadanía, mejor le irá a la comunidad y su entorno. Es una más de las aplicaciones de la teoría de la coherencia a la neurociencia.

Y luego está, naturalmente, el motivo evidente de la responsabilidad medioambiental: el medioambiente. Cada pequeña acción sobre el entorno tiene efecto acumulativo, y por eso debemos reducir los impactos negativos.

Tanto por hacer...

No todo es aire puro y verdes bosques en el entorno empresarial. Hay mucho lavado de cara, lo que ahora se llama greenwashing. Afortunadamente, para muchas empresas ya es una realidad lo de ser "verdes". Pero para otras aún no es así.

En algunos casos de compañías especialmente opacas, es difícil salir de la espiral de destrucción en la que están inmersas. Muchas veces su actitud negativa hacia el medioambiente está en el núcleo de su plan de negocio.

Lo malo es que estas empresas suelen ser grandes proveedoras de otras más pequeñas que integran los productos de las primeras en sus propios productos, que a su vez proveen a empresas aún más pequeñas o a los consumidores.

Es decir, que muchas empresas opacas son en el ecosistema empresarial lo que podríamos llamar, tomando prestado el término de la biología de la conservación, "especies paraguas", es decir, aquellas que son clave para la conservación de los hábitats. En nuestra analogía, estas empresas son clave para el proceso productivo de las que se refugian bajo ella.

Al ser la pieza fundamental para la conservación de un hábitat, las decisiones de conservación de ese entorno hay que tomarlas inevitable y precisamente sobre las "especies paraguas", porque estas decisiones de conservación repercutirán en cascada sobre el resto.

Por eso, si estas grandes empresas mejoraran sus procesos y los hicieran más medioambientalmente responsables, todo el ecosistema empresarial y de consumo cubierto por ellas se vería beneficiado.

Vocación pionera

En Konica Minolta tenemos vocación de gran corporación. Y también hemos sido y queremos seguir siendo pioneros de la revolución medioambiental de las grandes corporaciones. Así que cuando decimos que sabemos que el camino no es fácil, créenos, porque sabemos de lo que hablamos. Lo recorremos todos los días.

La Responsabilidad Social Corporativa y, concretamente, la responsabilidad medioambiental, no es algo que se pueda hacer de vez en cuando, una nota de prensa que se pueda emitir, un pequeño gesto sin importancia pero con mucho rédito publicitario. Ser medioambientalmente responsable no consiste en hacer greenwashing.

La responsabilidad medioambiental es algo que llevamos en nuestro ADN. Es algo en lo que pensamos todos los días, y en todos los niveles de la organización. Está en los diseños de nuestros equipos desde el primer momento, en las relaciones con nuestros clientes y con nuestros socios.

Y no sólo la fabricación de nuestras máquinas tiene en cuenta el medioambiente; también cuando están en manos de nuestros clientes seguimos trabajando por el entorno y ayudamos a nuestros usuarios a ser más medioambientalmente responsables.

Sabemos que somos importantes para la comunidad. Por eso ponemos tanta responsabilidad en todo lo que hacemos.

 

Encontrarás más información sobre nuestra preocupación por el medioambiente y cómo la ponemos en práctica en nuestra sección de Sostenibilidad medioambiental.

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Un comentario a “La responsabilidad medioambiental de la empresa”

Transformación digital y tecnología apropiada en la empresa | Optimized Print Services | Konica Minolta @ 13 de junio de 2018 11:00

[…] que “Lo pequeño es hermoso”, del Dr. Schumacher, es una de mis lecturas de cabecera, porque no es la primera vez que la cito. Y es que esta pequeña pero nada modesta obra del economista alemán inició una nueva era en la […]

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