Blockchain e Inteligencia Artificial, las nuevas herramientas de la democracia

El mundo en tus manos gracias a blockchain

Apenas hemos asimilado qué es y cómo afectará a la banca, las finanzas o la forma de mover el dinero eso que llaman blockchain y ya hay quien dice que también afectará a la forma de gobernarnos en los países democráticos.

Por si lo del blockchain para ti no es más que una de esas palabrejas que están en boca de todos pero que nadie te aclara lo que es, te diré que es una tecnología que no se almacena en ningún lugar específico (descentralizada), por lo que su copia, hackeo o similar es imposible, ya que existen “n" versiones de la información que guardes en ella, repartidas por internet. Pero por si esto fuera poco, además utiliza tecnología criptográfica para impedir el acceso no deseado. Dicho de otra forma, “pasando de eso del usuario y la password”. La base tecnológica de blockchain es una base de datos de lo que llaman “bloques” (contenedores de información), que llevan un sello de tiempo (lo que te indica cuándo fueron creados) y un enlace a un bloque de datos anterior, formando una cadena que no hay forma de copiar, hackear, modificar o romper.

Entendiendo esto que te digo, es interesante pensar en que esta tecnología podría ayudar a que la democracia evolucione y permita al ciudadano ser más participativo e implicado en el gobierno de su país, región, ciudad o pueblo.

El disponer de esta tecnología “inviolable” significa que ya puedes tener la garantía de que lo que tú dices con tu voto nadie te lo podrá manipular (me refiero en términos tecnológicos, no políticos).

Si desde un portal web o una app, o lo siguiente que se invente, emites tu opinión con la garantía de que nadie te la puede hackear, entonces los sistemas democráticos como los conocemos pueden y deben cambiar.

¿Por qué esperar cuatro años para votar un nuevo dirigente, cuando el coste de la votación no es más que el de pulsar un botón en un móvil?

Quizás por temas de organización y estabilidad se podría pensar que los 4 años parecen un tiempo razonable. Sin embargo, votar en unas elecciones generales tal y como lo conocemos hoy en día podría tener sus días contados, al no ser necesarias mesas electorales, recuentos de votos, comprobación de identidades y otro sin fin de tareas que implican tiempo, personas y costes totalmente salvables.

No obstante, el hecho de elegir gobernante cada cuatro años, se use la tecnología que se use, se basa en la estabilidad como principal razón para no cambiarlo. Esto no tiene por qué aplicarse cuando hablamos de leyes, o de resoluciones u ordenanzas (por decir algunos procesos que nos ayudan a gobernarnos).

¿Por qué no dar tu opinión o voto en la próxima ley u ordenanza? ¿Por qué no preguntar al ciudadano sobre qué cree que se debe hacer o decir sobre un tema en la próxima reunión de la EU?

Es más: si desarrollamos un protocolo legal y democrático que todos respetemos, ¿por qué no pueden ser los propios ciudadanos y no lo políticos los que lancen las preguntas, leyes u ordenanzas a poner en marcha en los próximos meses? Y todo ello en tiempo real.

Ummmm... Como puedes ver, la imaginación puede dar muchas vueltas y desarrollar un sistema democrático jamás soñado hasta la fecha.

Tener un sistema simple, seguro y barato para votar o dar la opinión puede literalmente cambiarnos la forma de gobernarnos. El concepto de la democracia donde el pueblo puede gobernarse a sí mismo se acerca un poco más a la utopía: “del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”.

Me apostaría algo a que tu cara ahora mismo es de asombro. Porque cuatro palabras sobre una nueva tecnología, de una persona como yo, han hecho que te replantees el mundo como lo conoces.

Me imagino el cierto vértigo que puedes sentir al estar involucrado directamente en el día a día y en el futuro de tu país, región, ciudad o pueblo. Ir a comprar el pan y, mientras haces cola, pulsar un “OK” en tu móvil para decir que se suban o bajen los impuestos, un domingo por la mañana, puede banalizar la democracia, ya que podrías tener la sensación de que votar una ley, norma u ordenanza se parece mucho a un “Like” en tu red social de cabecera o contestar un mensaje en WhatsApp, Telegram o Snapchat. Sin embargo, te puede convertir en [email protected] [email protected] más responsable e [email protected] con su sociedad, si cabe, al tener que tomar decisiones y responsabilizarte de ellas, sean buenas o malas.

Claro está que para esto hay que trabajar mucho en cultura y responsabilidad democrática del ciudadano. Algo que, con el tiempo, hemos dejado a los políticos y sin embargo es nuestra responsabilidad. Toca volver al “cole” para aprender o recordar qué es la Democracia y cómo convertirla en un bien universal.

¿Y el político? Es una opinión, pero quizás consigamos que deje de trabajar, actuar y enfocar su trayectoria profesional hacia la consecución de la gobernabilidad y empiece a centrar su carrera en el desarrollo de dos habilidades por encima de las demás. La primera es la capacidad de gestión (o ejecución, si lo prefieres) de las peticiones en forma de leyes o similares que los ciudadanos le propongan o le “manden”, pudiendo medirse su valía por el porcentaje de éxito de consecución (resultados) de aquello que los ciudadanos le han pedido. Y la segunda, por supuesto, el liderazgo responsable que le permita ser un líder; pero no un líder como los de ahora, sino uno enfocado a entender al ser humano como individuo y como masa o sociedad y liderarlo con altura de miras y de responsabilidad, en un camino siempre complejo, por el bien de sus conciudadanos y sociedad.

Bueno, está claro que este tema nos puede llevar a implicaciones morales, políticas, éticas y hasta de convencimientos filosóficos y religiosos que podrían llenar libros, programas de televisión y debates, sin parar. Pero también es verdad que podríamos empezar por cosas sencillas, más cercanas a aquello que ahora hacemos y que nos ayudarían a dar los pasos de uno en uno.

Cosas como: ¿por qué invertir millones de euros en hacer unos comicios donde millones de personas deben ir un domingo a votar o tener la precaución de hacer su voto por correo, cuando solo un clic en un botón puede representar nuestro voto u opinión, de forma clara, sencilla, segura e inmediata?

Menos costes, más agilidad y, sobre todo, resolución. Eso es lo que blockchain podría traer a la democracia en primer término. En un mundo donde los cambios y las disrupciones ocurren en minutos u horas, ¿por qué invertir semanas y millones de euros en campañas políticas, votaciones, recuentos y otros? Sobre todo sabiendo que la solución está al alcance de la mano con un simple clic.

Ya dejaremos la participación ciudadana en leyes y ordenanzas para después de unas cuantas legislaturas de votación vía blockchain; cada paso en su momento.

Como ves, nos gustará, o lo odiaremos, pero la 4ª Revolución Industrial que estamos viviendo no solo afecta a nuestro puesto de trabajo o a la forma de gestionar nuestro dinero o si un dron nos traerá la comida a casa. Esta revolución nos traerá, sin ser conscientes de ello, cambios en el propio ADN de nuestra sociedad humana y nuestras formas de gobernarnos.

El ciudadano se convertirá en un ser más político al poder expresar su opinión y voto desde cualquier lugar y en cualquier momento. Un paso de gigante hacia la verdadera Democracia.

Pero si crees que esto ha terminado, estas muy [email protected]: y la Inteligencia Artificial, ¿cómo puede afectar a la democracia?

Ahí te dejo la pregunta para que puedas reflexionar sobre ella.

Otras entradas interesantes:

«
»

Enviar un comentario a
“Blockchain e Inteligencia Artificial, las nuevas herramientas de la democracia”