Y después de la Transformación Digital… ¿qué?

¿Cambiará nuestra forma de hacer deporte?

Si piensas que la respuesta es “más tecnología", estás [email protected] La siguiente transformación, o quizás debamos llamarla evolución (aunque corremos el riesgo de que sea involución) está relacionada estrictamente con el ser humano.

Sea cual sea tu opinión al respecto de la Transformación Digital y su futuro, hay una cosa que no debes, ni puedes, ni te dejarán ignorar. ¿Cómo esta Transformación nos afecta como especie e individuos?

Sería un poco, digamos, banal pensar que la Transformación Digital (o Cuarta Revolución, o como quieras llamarla) afectará solo al mercado empresarial, económico y laboral. Eso no es más que la punta del iceberg.

Para empezar, el ser humano ya se está acostumbrando a vivir en un nuevo medio. Me refiero al medio virtual, al medio que Internet (la tecnología que más rápidamente se ha implantado y modificado conductas en el ser humano en toda su historia) le ha proporcionado. Estamos en ese punto de la existencia en que la vida que percibimos con nuestros sentidos es tan importante como la vida que percibimos con dispositivos tecnológicos.

Aunque no somos conscientes de cómo esto afecta a la especie humana, es claro que los conceptos de tiempo y distancia están cambiando drásticamente en la mente humana. Todo es rápido, muy rápido. Porque ahora muchas de nuestras necesidades importantes o triviales se resuelven con un clic en décimas de segundo y porque comunicar o viajar o comprar a miles de kilómetros también es cosa de décimas de tiempo. Las generaciones que han nacido (y nacerán) con este comportamiento no van a cambiar para volver para atrás; les parecería inaceptable e incomprensible. Lo mismo que ahora nos parecería inaceptable que una carta se entregara vía el Pony Express cuando tenemos el correo electrónico.

Si ahora somos muy dependientes de la tecnología enclaustrada en un dispositivo móvil, nuestra dependencia de la tecnología será total cuando tengamos billones de sensores y dispositivos tecnológicos que nos adviertan sobre cualquier situación del mundo real (me refiero al IoT) y aún más cuando la nanotecnología se convierta en una realidad abordable y asequible y se introduzca en nuestros cuerpos biológicos para mejorarlos.

Que puedas ser más fuerte el día que compites en una carrera o que te puedan curar una enfermedad genética con unos pocos nanobots hará que el concepto de vida y muerte, de fuerza, de sentimiento de superioridad y muchos otros cambien en el ser humano. El entendimiento del mundo, del universo y la perspectiva del ser humano, cambiarán.

Ya nunca más será necesario ser la especie predominante del planeta. Estaremos “jugando” en otra liga donde el resto de especies terrestres no pueden seguirnos. Eso forzosamente tiene que cambiar pensamientos y comportamientos en el ser humano.

Que el ser humano ya no sea nunca más biología, sino biología-tecnología, forzosamente obligará a una transformación de la especie. Tendremos que rediseñar nuestra visión de la especie, y tendremos que usar parámetros distintos a los actuales para medir nuestra capacidad de evolución.

De hecho creo que ser conscientes, como especie, de que estamos ante un salto evolutivo en sí mismo es un hito de nuestra evolución que nunca antes hemos experimentado en la historia de la humanidad. Aunque esta misma consciencia de salto evolutivo nos avisa de que lo que pensamos que es un salto evolutivo puede ser un salto involutivo, si cometemos el error de medir con los parámetros y mentalidades del pasado el futuro como especie.

Saco la involución a relucir porque otro de los retos que esta Transformación Digital nos ha traído es la realidad de una inteligencia superior a la humana. Me refiero a la Inteligencia Artificial (IA).

Si Internet nos ha permitido tenerlo todo aquí y ahora con un solo clic y convertir lo real y lo virtual en uno solo, cambiando nuestro comportamiento como humanos tan rápida y radicalmente como antes nunca se ha visto, ¿cómo crees que afectará al ser humano disponer de inteligencia superior a la que hasta ahora ha tenido y además tenerla en cuestión de unos pocos años?

La IA permitirá que la inteligencia del ser humano sea complementada por una inteligencia externa y construida por él mismo. Hemos tardado millones de años en alcanzar nuestra actual capacidad intelectual; conseguir superarla de forma exponencial en una o dos décadas nos anuncia inmensos cambios. Y más cuando ese crecimiento exponencial de la IA parece no tener límite. ¿Cómo enfrentarnos como especie a una nueva inteligencia mitad biológica, mitad tecnológica que no para de crecer?

Quizás ya no será necesario ir a la escuela a aprender porque un chip integrado en tu cerebro te dará el aprendizaje inmediato y automático que una IA universal, y en continua expansión, te ofrece.

Quizás consigamos tener algo así como una mente colmena, porque si todos nos conectamos a una IA universal que funciona bajo un Internet evolucionado, todos tendremos acceso a la misma inteligencia.

Quizás medir al ser humano por su capacidad de producir desde el conocimiento y/o esfuerzo ya no será lo que valore la sociedad (o sea, nos pague la nómina), porque el conocimiento será universal y estará al alcance de todos.

Quizás...

Es evidente que esto nos cambiará como seres humanos y lo hará igual o más rápido que lo ha hecho Internet.

De momento, no sería realista pensar que la IA que estamos creando hoy mismo no será capaz de superar a la inteligencia humana; ya lo hace en algunos aspectos.

Por lo que necesitamos estrategias, bien para enfrentarnos a ella y seguir siendo la inteligencia predominante en este planeta, o estrategias para integrarla con nuestra inteligencia biológica. Para ello solo existe una forma de afrontarlo, algo que la IA no puede crear (o eso espero); necesitamos CREATIVIDAD.

La CREATIVIDAD es quizás uno de los últimos elementos humanos que nos permiten seguir liderando la pirámide de las especies (incluida la vida artificial) y la que puede permitirnos evolucionar en lugar de involucionar.

Esta CREATIVIDAD no solo tendrá que solucionar los problemas económicos o laborales o empresariales que antes mencionábamos; sobre todo tendrá que ser capaz de dar nuevas respuesta sociales, políticas y religiosas.

Porque, por muy evolucionados que podamos estar como especie, no conseguiremos sobrevivir sin establecer unas normas claras de convivencia y unas creencias que nos permitan creer en un futuro mejor, como hemos hecho en el pasado. Eso sí que no cambia; es parte de la condición humana con tecnología o sin ella.

Así que ya sabes, que después de la Transformación Digital viene la Transformación Humana (llámalo evolución). Esta transformación tendrá que dar respuestas al hecho de que el hombre ya no es biológico, sino biológico-tecnológico (tengamos un chip en nuestro cuerpo o un móvil en la mano). También debe buscar respuestas a una nueva organización de su sociedad: dónde el conocimiento universal deba o no ser un derecho y cómo esto cambiará las relaciones entre los individuos, dónde establecer nuevos deseos y objetivos como especie (religión) y organizarnos de la forma más adecuada a esta realidad (política).

Por supuesto esta Transformación Humana traerá nuevos valores, tanto éticos como sociológicos, que tendremos que aceptar. Y lógicamente también habrá nuevas reglas de juego para la economía (que quizás ya no se base en la productividad, y sí en otros parámetros), para el mercado laboral (donde los mismos valores hasta ahora olvidados como la creatividad sean la nueva vara de medir) y para el entorno empresarial (los objetivos de las empresas evolucionarán a otros valores).

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