¿Te acuerdas de cuando usábamos tablet y smartphone?

Cómo será la conectividad en el futuro

¿Cómo? ¿Qué? ¿De qué estas hablando? Si esta frase la hemos dicho alguna vez con los “buscas”, “faxes”, “vídeos reproductores” y otros dispositivos, ¿acaso crees que no la dirás dentro de un tiempo para estos dispositivos móviles? La verdad es que la era “Post-Mobile Device” está más cerca de lo que piensas.

Sé que es chocante esta afirmación cuando aún hay regiones del planeta donde el uso y las ventas de estos dispositivos está en pleno auge, convirtiéndose en una realidad dentro de la vida cotidiana y profesional de las personas. Sin embargo, en aquellas regiones del mundo donde usan estas tecnologías desde hace años, se empieza a ver un cierto hastío o cansancio, o tal vez quizás podríamos decir que hay un deseo de algo nuevo y mejor que hace que las ventas de smartphones y tablets ya no alcancen las cifras de antes.

No debemos olvidar que la tan cacareada desaparición del PC no ha ocurrido, aunque sus cifras de ventas y márgenes estén en franca retirada. Pero la realidad es que la tecnología móvil actual no es suficiente para que el ser humano tenga un único dispositivo con el que hacer todas las tareas que necesita en el mundo digital de hoy en día.

¿Entonces qué? ¿Tenemos un nuevo dispositivo a las puertas?

Algunos te dirán que sí. Y te lo dicen porque piensan en los relojes, gafas y prendas inteligentes, los denominados wearables, potenciados en parte por la comodidad/usabilidad y en otra por las nuevas tecnologías como la Realidad Aumentada o Virtual, así por las acciones de marketing B2C con ganas inmensas de crear tendencia de mercado y vender.

Sin embargo, mucho me temo que no dejaremos el smartphone en casa para llevar un smartwatch. Estas tecnologías son o serán un complemento de las  actuales y sin duda permitirán hacer algunas tareas de forma más eficiente o cómoda que hasta ahora, pero en ningún caso serán hegemónicas, ni sustitutas.

Esto plantea un reto a los fabricantes de dispositivos móviles, de diversificar e innovar continuamente en un mayor número de dispositivos, haciendo que los márgenes, ventas y posición de mercado sean menores y más difíciles de conseguir. Dicho de otra forma, están siguiendo el modelo del PC, porque ya saben qué va a ocurrir, pero con unos plazos de tiempo más pequeños, con cambios más rápidos.

Pero también plantea una realidad que el ser humano ya no está dispuesto a admitir, y es la realidad de tener un dispositivo para cada uso diferente. En el pasado tenías televisión, tocadiscos, radiocasete, teléfono, vídeo-reproductor y ordenador. ¿Hoy, qué? ¿Vas a tener un aparato para poder navegar cómodamente por internet o enviar emails, otro para ver las redes sociales en las que te manejas, uno para oír música y llamar por teléfono, u otro para hacer un informe o un análisis económico o un diseño gráfico? En el pasado fueron los medios los que nos imponían distintos dispositivos; hoy es la usabilidad y practicidad la que te hace tener que elegir un dispositivo u otro, a pesar de poder hacerlo todo con un único aparato. El mismo perro, pero con otro collar.

A todo esto, sabemos que el hombre está esperando tener la herramienta que le permita hacer lo que quiera allí donde este, sin necesidad de llevarla encima o tener que actualizarla cada poco tiempo. El hombre no quiere tener un dispositivo o varios propios, con sus problemas de actualización, cambio de versión, nuevas funcionalidades y demás. El hombre quiere ser él mismo el dispositivo en sí, o quizás, en un pensamiento más futurista, quiere que cualquier dispositivo que le rodee pueda hacer lo que él desee.

Me explico. No es una cuestión de tener el ultimo móvil, PC o tablet, sino de llevar encima (quizás debajo de nuestra piel) algún que otro chip que cuando se acerque a cualquier dispositivo electrónico pueda disponer de todas las herramientas (conectividad, apps, internet, información, servicios web, aplicaciones ofimáticas o gráficas, compra online o administración electrónica y lo se te ocurra) que necesitemos para cualquier tarea personal o profesional que realicemos de forma digital. Esto significa que el hardware o dispositivos que usemos para acceder al mundo digital estarán incrustados en aparatos, muebles y similares, y con solo acercarnos podremos hacer uso de sus recursos para acceder a la nube donde tendremos todos los servicios que necesitamos. Hablo de unos servicios algo más avanzados (quizás la próxima generación de servicios cloud) de lo que actualmente tenemos, capaces de funcionar con casi cualquier hardware de conectividad, ya que el hardware necesario para hacer que los servicios cloud funcionen efectiva y rápidamente estarán también en la nube.

El primer ejemplo real lo empezamos a tener en los coches. Ya disponemos de las primeras generaciones de “coches conectados” que nos enseñan el futuro cercano, en el que al sentarnos en el coche seremos identificados y podremos tener a nuestra disposición todos los recursos digitales que el hardware de conectividad más cercano (el coche en este caso) nos ofrece.

He hablado de un coche, pero por qué no el frigorífico, la lavadora, la televisión, o todos juntos. La fotocopiadora de la oficina, la máquina de refrescos/café, el aparato de aire acondicionado, la mesa del despacho o todos juntos. Y si salimos a la calle, la marquesina de la parada de autobús, la señal de tráfico, la farola o todos ellos juntos.

Dicho de otra forma, al igual que ahora nuestros móviles son capaces saltar de un repetidor a otro y de un satélite a otro para no perder la señal, ese chip o chips bajo nuestra piel podrán hacer lo mismo, saltando de uno a otro dispositivo electrónico, estando continuamente conectados al mundo digital, y sin necesidad de disponer de hardware alguno en nuestro bolsillo o muñeca.

Por el camino habrá que resolver temas como pueden ser los interfaces a utilizar, o sea, qué tipo de “teclado y pantalla” tendremos para poder “escribir o ver”. Pero ya sabes que las investigaciones en holografía, reconocimiento de voz, cristal u otros, están muy avanzados. Por lo que será natural usar las propias superficies de los electrodomésticos o nuestros interfaces naturales como la voz, gestos (Project SOLI), movimientos de ojos, o dedos para interactuar.

Quizás a algunos os cueste un poco asimilar esta realidad que dibujo y les fastidie no poder vacilar de smartphone o tablet nuevo, ni de enseñar su status social al mostrar su última compra de dispositivo móvil; pero no te preocupes, al igual que el ser humano es suficientemente inteligente para crear una inmensa red de dispositivos conectados a nivel mundial, es lo suficientemente ególatra y primitivo como para encontrar una forma nueva de enseñar el estatus y poder decir: “y yo más”.

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