Las guerras IA: La supremacía del mundo en juego

Inteligencia Artificial

Mientras en Europa avanzamos en la Transformación Digital a toda vela, en los oscuros despachos y lujosos resorts del mundo se preparan para una nueva guerra tecnológica, como consecuencia de esta Transformación Digital. La Inteligencia Artificial en forma de ciclos de computación o de robot es la que marcará los designios de quien domine el mundo, o al menos los negocios, en el mundo digital que ya vivimos.

Déjame que te explique qué quiero decir, porque seguro que ya sabes lo que es una guerra de tecnologías; pero ninguna será como esta, eso te lo aseguro.

Si nos quedamos en la parte onírica de nuestro cerebro podemos soñar, e incluso intuir, que en un futuro cada vez más cercano los trabajos de los seres humanos serán mucho más creativos, confortables, ausentes de presión, y total y absolutamente integrados en nuestra vida personal. Esa imagen nos la han vendido en cientos de películas, charlas o artículos y la hemos comprado.

Pero para que eso ocurra alguien tiene que hacer el trabajo “sucio” o el trabajo no tan “creativo y confortable”, ya que se seguirán fabricando cosas, se seguirán tramitando expedientes, las fronteras tendremos que seguir custodiándolas, la basura recogiéndola y tendremos que seguir operando pacientes, o simplemente necesitaremos seguir cuidando a los ancianos, entre otras cosas. Y eso lo hace... ¿quién lo hace, en nuestro mundo futuro?

Pues como decía, esos de los despachos oscuros y de los resorts de lujo saben que para hacer esto necesitamos Inteligencia Artificial.

En estos momentos la Inteligencia Artificial la estamos usando para poder decirle a un smartphone que nos busque “tiendas de sofás-cama en...” y obtener un listado de tiendas cercanas a nosotros. O para reconocer caras en una foto, o para escribir respuestas a un email que tengan algún sentido. O, como ofrecemos donde yo me gano el pan, automatizando tareas repetitivas de usuarios vía RaaS (Robot as a Service).

Sin embargo el secreto, o mejor dicho el verdadero valor de la Inteligencia Artificial, no está en interpretar las señales de la carretera para conseguir que el coche avance autónomamente por ella, sino en aplicar inteligencia en tiempo real, o mejor dicho, contrainteligencia a los ataques de hackers al sistema de pago online/cloud del futuro e impedir que nos roben las cuentas. O en detectar patrones escondidos al ojo/inteligencia humana en las bolsa de Nueva York y comprar/vender manteniendo al alza nuestros pingües beneficios, mas allá de lo que hoy en día ya existe, o trabajar para descubrir formas de vencer al cáncer.

O quizás aplicar simulaciones de nuevos procesos de fabricación de nuestra cadena de montaje para saber cuánto podemos ahorrar en la fabricación de nuestro nuevo smartphone y así poder lanzar un precio más competitivo, sin haber empezado siquiera a cambiar un milímetro de dicha cadena de fabricación, asegurando así el éxito de la decisión tomada. O... así puedo estar todo el día.

Si claramente la IA (Inteligencia Artificial) tomara el control, no sé si total o parcial, de nuestras vidas y economías, está claro que tener el control de dicha IA te permite controlar el mundo. No es en vano que Google ya no sea nunca más una empresa de búsquedas, sino una empresa que crea máquinas que aprenden, ni que Elon Musk (el de los coches eléctricos Tesla, Xspace, PayPal...) se haya rodeado de socios muy interesantes para defender una IA libre y accesible a todo el mundo.

No hay duda de que el campo de batalla se está preparando y de que alguna que otra escaramuza ya existe. Por un lado tienes a empresas como Google con su proyecto Google Brain, pisando el acelerador con su tecnología de machine learning rodeada de nuevas API para reconocimiento óptico o del habla entre otros. IBM con su Watson y su capacidad de alquilar sus servicios para aplicar mayor inteligencia a cualquier proceso o aplicación que queramos desarrollar. O Microsoft con su intento fallido de IA en Twitter. O de Konica Minolta con su RaaS, y no olvidemos a Elon Musk (Tesla) con su proyecto de OpenAI (IA para todos y gratis).

Si cualquiera de ellos es capaz de “poner un pie” dentro de los corazones de los sistemas operativos y/o aplicaciones y/o de las máquinas que ejecutan tareas y/o procesos de negocio de las empresas, podrán dominar literalmente el mundo... y ni el ejército más poderoso de la Tierra podrá hacer nada, si su helicóptero se niega a arrancar.

Podemos llegar a altos niveles de tragedia si no sabemos cómo aplicar la IA, desde el punto de vista ético o moral. Por eso es importante que la definición y estrategias mundiales sobre cómo usar la IA no esté en manos de unos pocos, vía grandes multinacionales. En mi opinión, o hacemos accesible a todos la IA y dejamos que la sociedad evolucione por sí sola, o metemos a gobiernos y asociaciones en el ajo, para establecer las famosas líneas rojas que no se pueden rebasar.

Hablando de inteligencia, a mí no me sobra mucha, pero sí la suficiente como para saber que mejor no decantarse por ninguno de ambos. Al menos no aún.

Soy consciente de que quizás es demasiado abstracto lo que comento, y que vendrían bien más datos y más profundos, pero las noticias malas mejor darlas poco a poco. Y una guerra no es una buena noticia. Además, piensa... Si un simple mortal como yo es capaz de “rascar un poco” y verlo venir, tú, que eres más inteligente, seguro que verás con mayor claridad lo que se nos viene encima.

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