La importancia de la consistencia del color

Gestión del colorUno de los más importantes parámetros a la hora de decidirse por un dispositivo de color es su gamut.

“Gamut” es la palabra inglesa de gama de color que según definición de Wikipedia: “es la proporción del espacio de color que se puede representar con ese dispositivo o proceso, ya que existen limitaciones físicas que hacen imposible que cualquier dispositivo reproduzca toda la información de color visible por el ser humano.”

Es importante que el dispositivo sea capaz de reproducir, dentro de su espacio de color correspondiente, los colores con la máxima fidelidad posible, pero sobre todo es importante mantener la misma colorimetría trabajo a trabajo, o a través del tiempo.

Si generamos, por ejemplo, un catálogo con imágenes y colores corporativos, debemos tener en cuenta que los colores deben ser los colores corporativos que el cliente nos pide, pero además, debemos saber que los próximos trabajos que imprimamos para este determinado cliente deben llevar exactamente los mismos colores que el primer trabajo, ya que son los que nuestro cliente nos pidió, y que gracias a la fidelidad de color de nuestro dispositivo, y a nuestro buen hacer, han hecho que este cliente nos vuelva a confiar su trabajo.

De nada nos servirá esforzarnos por conseguir un buen trabajo y ganar un cliente, si no podemos imprimir el siguiente trabajo con la misma calidad y fidelidad.

Para este mantenimiento de la colorimetría, los dispositivos tienen determinadas herramientas que nos permiten el ajuste de la colorimetría y su mantenimiento en el tiempo, dentro de una misma tirada o en distintas tiradas.

No solo los dispositivos de impresión, además los Rips que los controlan, los flujos de trabajo en los que se mueven, las aplicaciones con las que trabajamos y, de manera muy importante, el soporte sobre el que imprimimos, inciden de manera importante en el resultado final, y es por ello que debemos contar con las herramientas precisas para poder controlar el color desde el principio hasta el final del proceso de impresión.

En un mismo fichero, podemos tener imágenes de diferentes fuentes de color (RGB, CMYK, Pantone, SWOP, etc…), y deberemos realizar un primer paso que sería la “normalización” de todas esas fuentes para que en las siguientes transformaciones hasta ser impresas, el resultado sea el mismo para todas.

Un segundo paso sería la estandarización del color, bien a una determinada normativa, como por ejemplo la ISO 12647, o bien a un estándar propio con el que trabajemos.

Hay que tener en cuenta que si trabajamos con diferentes dispositivos, estos han de tener un espacio de color común, para que las diferencias entre un dispositivo y otro sean mínimas. Y por último tenemos que mantener esa fidelidad de color en todos los dispositivos dentro del mismo espacio de color, sabiendo que, por ejemplo, la tirada media de un offset es mucho mayor que la de una máquina digital, luego los ciclos de calidad de color de una y otra serán diferentes.

Y… ¿es posible hacer todo esto sin dedicarle semanas de trabajo a una impresión?

Sí. Existen hoy en día herramientas suficientes para automatizar al máximo y facilitar los procesos de color dentro de un trabajo de impresión.

Es verdad que además debemos cuidar nuestros trabajos y nuestros dispositivos, calibrar a menudo las impresoras, tener perfiles de los papeles que estamos utilizando, utilizar los diccionarios de color para editar librerías de colores planos, etc., pero si utilizamos las herramientas adecuadas, la fidelidad y la consistencia de color es una asignatura que debemos aprobar… y con nota.

 

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