Un paseo por las nubes

Seguramente es mucho más romántica la famosa película protagonizada por una de nuestras actrices más galardonadas: Aitana Sanchez-Gijón que comparte cartel con el afamado Keanu Reeves, pero en este caso hablaremos de otro paseo y sin duda otra nube mucho más extensa y en la que están presentes actores no menos afamados,  que cada día se meten en nuestros hogares y van adquiriendo a gran velocidad un mayor protagonismo en nuestras vidas.

Quizá las aplicaciones que utilizamos para el ocio son más famosas y conocidas por todos, si no dispones de cuenta en Twitter y en Facebook, literalmente NO EXISTES.

Por supuesto, si todavía no escuchas la música en Spotify se podría decir que te has quedado anclado en el pleistoceno y la recomendación del que suscribe es que mires a tu alrededor por si todavía queda algún VelociRaptor u otra especie de dinosaurio merodeando en la espesura.

Si todavía eres de los que acumula música en MP3 y tienes discos duros repletos de películas que nunca vas a ver, eres otro de los target principales de este nuevo concepto de almacenamiento, acceso, gestión… VERSATILIDAD en fin.

La nube está sobre nosotros en nuestro día a día, cuando etiquetamos nuestras fotos en Facebook, guardamos algunos pdfs interesantes en nuestra cuenta de Dropbox o compartimos una hoja de cálculo en Google Docs, y muchos la definen sin ninguna duda como el enfoque de gestión de las tecnologías de la información para el futuro (¿o ya es presente?).

Ciertamente “la nube” aporta muchas ventajas; en primer lugar no tenemos que invertir en costosos sistemas o adquirir software de elevado valor económico. En segundo lugar tampoco tenemos que instalar programas en nuestros equipos, con las innumerables versiones, actualizaciones y mantenimientos necesarios.

Y ¿qué sucede cuando cambiamos nuestro ordenador personal? Cuánto tiempo dedicamos a volver a ponerlo “al día”? Es necesario re-instalar todos los programas con los que trabajamos habitualmente, realizar copias de seguridad de los datos…  sincronizar nuestras cuentas de correo electrónico, volver a hacer copia de los correos, no vaya a ser que un virus de al traste con el trabajo de las últimas semanas.

Todas estas tareas evidentemente las debe realizar ALGUIEN, pero… ¿quién las hace?  Sí, ya sé que todos tenemos un amigo, un primo, un conocido que sabe de informática, pero incluso hablando en términos personales no se me ocurriría dejar mi información y datos en manos de cualquiera.

Traslademos esta situación a un entorno más profesional: hablemos de nuestra oficina.

-          ¿Qué software utilizo típicamente?

-          ¿Qué Aplicaciones necesito?

-          ¿Quién se encarga de mantener los sistemas?

-          ¿Qué pasa con mis mails? ¿Hay algún sistema de copia de seguridad?

-          ¿Qué pasa con mis documentos? ¿Dónde los almaceno? ¿En recursos locales? ¿En carpetas de red?

-          ¿Quién se encarga de los back-up de mis documentos ofimáticos? ¿Hay alguna política en mi compañía para las copias de seguridad?

-          ¿Cómo se integra mi ERP con los diferentes procesos documentales?

-          ¿Existe una estrategia BPM?

-          ¿Qué pasa si extravío mi portátil?

-          ¿Cómo actuar ante las nuevas versiones de software? Ahora sale Windows xxxx  ¿Son compatibles mis programas con esta nueva versión?

-          ¿Qué pasa cuando viajo? ¿Tendré acceso a los sistemas empresariales? O ¿necesito estar físicamente en la oficina para poder acceder  a los diferentes documentos corporativos?

 

Los departamentos de IT suelen resolver estas cuestiones en mayor o menor medida, si bien en ocasiones la inversión en sistemas y en personal, no justifica convenientemente lo que se obtiene a cambio. Cada día debemos movernos más rápido para adecuar el funcionamiento de nuestra compañía a los nuevos retos que nos imponen los mercados.

 

Continuará…

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