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Archivo de noviembre 2011

El poder de la web en los centros de reprografía

24 de noviembre de 2011

En el pasado mes de mayo un cliente de toda la vida, con sistemas digitales de producción de color y b/n, me comentó los problemas de cuellos de botella y de recepción de trabajos que estaba teniendo con los usuarios de su empresa.

Es un centro de reprografía de una gran empresa con varios edificios, no sólo en la misma ciudad, sino que disponen de oficinas en diferentes provincias y todas encargan los trabajos a su central. En los últimos meses, como en muchas compañías españolas, el personal de la empresa ha disminuido y el responsable del departamento de reprografía de la central necesitaba optimizar su tiempo mejorando la recepción de los trabajos y su producción.

Me explicó su flujo de trabajo actual: los usuarios de todas las oficinas le envían un e-mail con el trabajo a realizar y él lo va apuntando todo a mano para darles entrada consecutivamente. Si el trabajo es pequeño llega por e-mail y si es muy grande lo dejan en un FTP de donde él los recoge posteriormente. Las especificaciones del trabajo también llegan en el e-mail. Todo esto, además del tiempo que le lleva la recopilación de todos los datos, le da muchos problemas y quebraderos de cabeza por ficheros que no llegan, trabajos que no se pueden realizar, etc. La organización de las tareas es complicada, incluso usuarios que encargan trabajos que no le corresponden.

Tras analizar su situación, nos dimos cuenta que necesitaba una solución de flujo de trabajo y sumisión web.

Gracias a esta solución, los usuarios de todos los centros, independientemente de dónde estén ubicados, pueden acceder a una web privada, en la que tras registrarse y con un click de ratón se instalan un pequeño driver de impresión. El operador de la central da el ok al registro de cada usuario, ya sea de manera directa o recibiendo una aprobación del responsable del departamento al cual pertenece. Cuando el usuario tiene que realizar el pedido de impresiones, tan sólo tiene que darle a “imprimir” en su ordenador y automáticamente se le abre una web donde selecciona el tipo de trabajo que desea realizar.

Los trabajos que puede imprimir están limitados dependiendo del usuario, departamento, oficina o por el tipo de configuración que tienen las máquinas del centro de reprografía. Una vez seleccionadas las características del trabajo como: A4, color o b/n, a una o dos caras, grapado o taladrado con 2 ó 4 agujeros, folletos, formato libro, etc., el usuario puede previsualizar como quedará, acepta el trabajo e indica en un calendario cuándo lo necesita. A partir de ahí el documento viaja al centro de reprografía, llega a una aplicación que pone los trabajos en cola según su orden de llegada, gestiona el número de copias, la configuración, el usuario que lo ha mandado y automáticamente selecciona la impresora correcta para su elaboración, aunque no lo imprime hasta que el operador lo decide. El trabajo se realiza y además imprime una hoja descriptiva del trabajo con todos los datos referentes a él: nº de trabajo, propietario, tipo de trabajo y sus características de impresión.

Tras unos meses, he vuelto a visitar al encargado del centro de reprografía y me expuso con gran detalle la facilidad con que los usuarios piden sus trabajos y le llegan para imprimirlos, todos debidamente organizados por tipo de trabajo y prioridad. La recolección de la tarea terminada y su envío al usuario correspondiente es más sencilla gracias a la hoja descriptiva, dispone de un registro de quién, qué y cuánto ha impreso e incluso puede repetir un trabajo que se haya hecho con anterioridad. Además los usuarios pueden encargar trabajos ya preparados que se cuelgan en la web e incluso material de oficina como pueden ser bolígrafos, lápices, grapas, etc.

En definitiva, un portal interno fácil, intuitivo y sin posibilidad de errores para que los usuarios de las grandes empresas puedan encargar sus impresiones al centro de reprografía y éste pueda gestionar todos los trabajos y mandarlos a producción con agilidad y organización.

Un paseo por las nubes

9 de noviembre de 2011

Seguramente es mucho más romántica la famosa película protagonizada por una de nuestras actrices más galardonadas: Aitana Sanchez-Gijón que comparte cartel con el afamado Keanu Reeves, pero en este caso hablaremos de otro paseo y sin duda otra nube mucho más extensa y en la que están presentes actores no menos afamados,  que cada día se meten en nuestros hogares y van adquiriendo a gran velocidad un mayor protagonismo en nuestras vidas.

Quizá las aplicaciones que utilizamos para el ocio son más famosas y conocidas por todos, si no dispones de cuenta en Twitter y en Facebook, literalmente NO EXISTES.

Por supuesto, si todavía no escuchas la música en Spotify se podría decir que te has quedado anclado en el pleistoceno y la recomendación del que suscribe es que mires a tu alrededor por si todavía queda algún VelociRaptor u otra especie de dinosaurio merodeando en la espesura.

Si todavía eres de los que acumula música en MP3 y tienes discos duros repletos de películas que nunca vas a ver, eres otro de los target principales de este nuevo concepto de almacenamiento, acceso, gestión… VERSATILIDAD en fin.

La nube está sobre nosotros en nuestro día a día, cuando etiquetamos nuestras fotos en Facebook, guardamos algunos pdfs interesantes en nuestra cuenta de Dropbox o compartimos una hoja de cálculo en Google Docs, y muchos la definen sin ninguna duda como el enfoque de gestión de las tecnologías de la información para el futuro (¿o ya es presente?).

Ciertamente “la nube” aporta muchas ventajas; en primer lugar no tenemos que invertir en costosos sistemas o adquirir software de elevado valor económico. En segundo lugar tampoco tenemos que instalar programas en nuestros equipos, con las innumerables versiones, actualizaciones y mantenimientos necesarios.

Y ¿qué sucede cuando cambiamos nuestro ordenador personal? Cuánto tiempo dedicamos a volver a ponerlo “al día”? Es necesario re-instalar todos los programas con los que trabajamos habitualmente, realizar copias de seguridad de los datos…  sincronizar nuestras cuentas de correo electrónico, volver a hacer copia de los correos, no vaya a ser que un virus de al traste con el trabajo de las últimas semanas.

Todas estas tareas evidentemente las debe realizar ALGUIEN, pero… ¿quién las hace?  Sí, ya sé que todos tenemos un amigo, un primo, un conocido que sabe de informática, pero incluso hablando en términos personales no se me ocurriría dejar mi información y datos en manos de cualquiera.

Traslademos esta situación a un entorno más profesional: hablemos de nuestra oficina.

-          ¿Qué software utilizo típicamente?

-          ¿Qué Aplicaciones necesito?

-          ¿Quién se encarga de mantener los sistemas?

-          ¿Qué pasa con mis mails? ¿Hay algún sistema de copia de seguridad?

-          ¿Qué pasa con mis documentos? ¿Dónde los almaceno? ¿En recursos locales? ¿En carpetas de red?

-          ¿Quién se encarga de los back-up de mis documentos ofimáticos? ¿Hay alguna política en mi compañía para las copias de seguridad?

-          ¿Cómo se integra mi ERP con los diferentes procesos documentales?

-          ¿Existe una estrategia BPM?

-          ¿Qué pasa si extravío mi portátil?

-          ¿Cómo actuar ante las nuevas versiones de software? Ahora sale Windows xxxx  ¿Son compatibles mis programas con esta nueva versión?

-          ¿Qué pasa cuando viajo? ¿Tendré acceso a los sistemas empresariales? O ¿necesito estar físicamente en la oficina para poder acceder  a los diferentes documentos corporativos?

 

Los departamentos de IT suelen resolver estas cuestiones en mayor o menor medida, si bien en ocasiones la inversión en sistemas y en personal, no justifica convenientemente lo que se obtiene a cambio. Cada día debemos movernos más rápido para adecuar el funcionamiento de nuestra compañía a los nuevos retos que nos imponen los mercados.

 

Continuará…

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